La División de Ciencias Sociales y Humanidades


La DCSH presenta en la actualidad varios desafíos y al mismo tiempo cuenta con las bases construidas por la acción decidida a favor de los valores universitarios que se sustentan por la voluntad de docentes, estudiantes, personal administrativo y autoridades quienes, navegando muchas veces contra el río de las inercias, mantienen una robusta tradición que nos alienta a seguir cada día adelante. Precisamente ese complejo de acciones colectivas e institucionales del ayer, que nos dan una cierta identidad, es el que debe servirnos de marco para encarar los retos del presente. 
El Programa de Desarrollo Divisional 2008-2012 contó con un diagnóstico en torno a seis Ejes Estratégicos: 
· Modernización y Actualización del Sistema Modular
· Pertinencia, Impacto y Calidad de la Investigación
· Difusión del Conocimiento y Cultura
· Servicio y Vinculación con la Sociedad
· Fortalecimiento de la Imagen Institucional e Identidad UAM-X
· Incorporación de Tecnologías al salón de clase y Desarrollo de Programas en línea y virtuales.

Durante ese tiempo, como Secretario Académico de la División pude identificar y actuar sobre una diversidad de aciertos en acciones y políticas académicas hacia las licenciaturas y posgrados que se van consolidando gracias al factor de identidad que antes señalé. A ello se suma mi experiencia como egresado, como docente y mi actividad en la Jefatura del Departamento de Educación y Comunicación, en COPLADA, en CECAD y en la Jefatura de un Área de Investigación. He tenido la oportunidad de “re-aprehender” nuestra universidad desde cada una de esas responsabilidades, con la enorme diversidad de visiones y compromisos institucionales y sociales. Ese aprehender y reaprender me permite percibir a nuestra institución desde una diversidad de puntos de vista. 
Nuestras licenciaturas y posgrados cuentan con una significativa demanda nacional. Todos acreditados y certificados tienen su reconocimiento por instancias externas a la propia universidad. El desempeño de nuestros egresados llega a ser reconocido con los más altos niveles de empleo, al tiempo que son apreciados por sus habilidades y capacidades. La eficacia y eficiencia terminales de nuestras carreras son de las más altas de la universidad y la mayoría de nuestros profesores de tiempo completo cuentan con posgrados y los más altos niveles de especialización. Nuestros eventos son reconocidos y buscados, así como nuestras publicaciones y colecciones en revistas especializadas. Nuestros profesores-investigadores desarrollan productos de investigación apreciados por la comunidad interna y externa. El servicio social continúa cumpliendo sus objetivos. Tenemos una propuesta psicopedagógica excepcional, el Sistema Modular, que sigue siendo objeto de discusión y desarrollo con la incorporación de nuevas tecnologías y orgullo institucional.
Desde mi diversa experiencia en la institución, he tenido el privilegio y la preocupación respecto una enorme cantidad de problemas y carencias, a las que se enfrenta la División de Ciencias Sociales y Humanidades.
Hoy, a 36 años de actividades, nos seguimos preguntando: ¿Cómo mejorar nuestros procesos de enseñanza-aprendizaje? ¿Cómo aumentar el reconocimiento y prestigio a nuestras investigaciones y personal docente? ¿Cómo ofrecer a nuestros estudiantes mejores espacios para su autoaprendizaje, para reforzar sus bases en las investigaciones modulares, cómo proporcionar mejores espacios para la recreación? También nos seguimos preguntando: ¿Cuándo habrá un espacio para las humanidades en la División de CSyH?

Estudiantes

A lo largo de mi historia profesional, académica y de gestión administrativa, he tenido elementos para la observación de los diversos procesos universitarios. Soy orgullosamente egresado junto con una generación fundadora (Psicología, 1975-79), en la que participé siendo parte de los primeros Consejos Divisionales y Académicos de la Unidad, además de colaborar en los primeros esfuerzos de estudiantes organizados para concebir y organizar la universidad. Eso me dio una visión de participación estudiantil en la construcción del proyecto para vincular la universidad con la sociedad mexicana (un asunto que cada día se torna más complejo, dadas las desigualdades y exclusiones que abarcan grandes núcleos de la población). Todo ello me dio herramientas críticas, fortaleciendo mi voluntad, y me convenció para actuar a favor de una universidad comprometida y eficaz.
Fue esa experiencia fundacional y la formación académica modular en la que participé como alumno la que me permitió entender la importancia del papel de los estudiantes y su demanda por una formación crítica, socialmente comprometida y de calidad que pudiera reconocerse dondequiera que se insertara un egresado de la UAM-X. Entendí desde entonces que para ser representante de los alumnos ante los Consejos Divisionales y Académicos no bastaba mostrar los mejores promedios, que es condición indispensable, sino que además es necesario permanecer atentos y organizados en los espacios abiertos por la propia institución para generar y defender las propuestas relevantes a las problemáticas del país y a los intereses de las clases mayoritarias y menos favorecidas de nuestra Nación. Desde entonces comprendí que el compromiso está en la esencia misma de ésa propuesta dinámica y pedagógica que llamamos: Sistema Modular.
Por mi permanente formación académica y mi práctica profesional he podido constatar la relevancia y acierto de mi formación de Licenciatura de la UAM-X. Primero fueron las experiencias laborales en Sonora, trabajando con organizaciones de capacitación en el sector rural; en Sinaloa, con una de las universidades más activas y críticas del país. Más tarde tuve la oportunidad de ampliar mi formación mediante un posgrado internacional, becado por la Organización de los Estados Americanos. Además desarrollé una práctica profesional multinacional, asociado a agencias internacionales de desarrollo en varios países. En todos los casos, apliqué y mostré técnicas que aprendí en la DCSyH, y logré estar siempre al nivel de cualquiera de mis pares internacionales en los 6 países en los que he desempeñado actividad profesional. Finalmente, participé de forma activa con los estudiantes organizados de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard; allí, como Representante de los estudiantes extranjeros de la Facultad, demandábamos la libertad de Mandela y fin del Aparthaid. Entonces volví a vivir el valor de la participación estudiantil de tal modo que cobré conciencia de que sin esa participación, libre y crítica, la institución perdería la mayor parte de su razón de ser.
En mi gestión como Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, para el período 2011-2015, los estudiantes de la División encontrarán siempre la disposición de escucha y la voluntad de actuar institucionalmente sobre las propuestas académicas encaminadas a seguir construyendo y consolidando el reconocimiento académico de nuestra Universidad, Unidad y División. Los alumnos organizados a través de las Representaciones ante el Consejo Divisional y el Consejo Académico podrán contar, invariablemente, con la solidaridad personal y el apoyo institucional que la División, sobre todo en cuanto al acceso a la información, ateniéndonos a los principios de transparencia. Hasta donde lo permita la legislación y los procedimientos académicos y la organización de los profesores, los alumnos serán siempre invitados y alentados a participar por todos los canales posibles de representación institucional, a opinar en torno a los planes y programas de estudios, contenidos y calidad académica de las licenciaturas y posgrados.

Gestión


Desde mi experiencia previa como Secretario Académico, he observado el preocupante deterioro en las relaciones humanas, particularmente dentro del salón de clases. Con mayor frecuencia nos enfrentamos a casos de agresión verbal e incluso física entre estudiantes, entre estudiantes y profesores y aún entre los profesores mismos. Las Comisiones de Consejo encargadas de revisar estos asuntos han tenido actividad significativa en varios casos, sin mencionar aquellos que quedan resueltos u “olvidados” fuera de los canales institucionales del Consejo.
Como Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades para el período 2011-2015, la División contará con los esfuerzos del Director para consolidar propuestas encaminadas a establecer una Oficina de defensoría de los derechos del universitario (con la denominación que se le dé). Esa oficina deberá asegurarse y recomendar las medidas necesarias para que al interior de nuestro campus universitario se respire y se actúe con justicia, equilibrio y pleno respeto a los derechos humanos nacional e internacionalmente reconocidos.

Contexto

Desde sus inicios, el Proyecto Universitario Xochimilco propuso una universidad crítica, actuante y propositiva para enfrentar soluciones a problemas nacionales y sociales; ello significó, por un lado, una concepción “modernizadora” de la educación con su modelo psicopedagógico, además de proponer a la universidad como agente activo en el cambio social. Siempre ha existido consenso en la necesidad del compromiso social y nunca se ha dejado de hablar de ello, incluyéndolo en casi todos los documentos sustantivos de la universidad. El problema surge al discutir la direccionalidad de ése compromiso, debido a la existencia de una diversidad de caminos posibles.
El proceso de la globalización del conocimiento, la internacionalización de contenidos curriculares, la globalización de las comunicaciones y procesos financieros resultan incontenibles e irreversibles, salvo alguna intervención de alguna catástrofe impredecible. El cambio vertiginoso es la constante del contexto. Los movimientos sociales se polarizan en un contexto nacional de elecciones presidenciales y transmisión de poderes en el que seguramente se redefinirá el proyecto de nación con el peligro de no contar con un Estado capaz de gobernar en paz y con seguridad.
La universidad y el papel que los profesores jugamos en ella deberá ser objeto de profunda reflexión y autocrítica para la siguiente administración de la División de CSyH. En el año 2012 y el siguiente habremos de ver el proyecto de nación que orientará al país al año 2018 y que significará sin duda, un reto para las instituciones de educación superior (IES) en general y para la UAM en particular. El reto que enfrentaremos los profesores será propiciar la generación de conocimientos y soluciones novedosas a los problemas del país, al tiempo que se continúe la formación de individuos críticos, profesionales con ética y valores.

Docencia

La actividad docente de la UAM-X se organizó con base en un concepto modular que busca integrar la investigación, la docencia y la vinculación con la realidad social. Sin embargo, al cabo de 36 años de actividad, la universidad y sus actores se dan cuenta de que la realidad no sólo está “a la vuelta de la esquina” sino que forma parte de la vida cotidiana misma de la universidad y por lo tanto, el estudiante como el profesor y el administrativo se encuentran interactuando en sus respectivas “cotidianidades” que para el profesor incluye la eterna persecución de “puntos”. La entrega de reportes, planes e informes es interminable como lo son las demandas por avances en los proyectos de investigación, servicio social y asesorías de trabajos terminales o tesis de posgrado sin considerar la demanda por atender tutorandos y participar en Comisiones académicas de licenciatura o posgrado y de gestión así como Consejos Divisional y Académico.
Desde el punto de vista de algunos profesores, la docencia es una carga de la que piden ‘liberarse’ cuando se puede. Desde el punto de vista del Coordinador, la docencia es un problema de “programación de recursos académicos”; desde el punto de vista del Jefe del Departamento, la docencia no es un problema “porque le toca resolverlo a la División” a pesar de que es el Jefe quien asigna las cargas de trabajo. Para la Secretaría Académica y para la Dirección, la docencia es su razón de ser. La programación de recursos es un asunto que requiere atención, paciencia y creatividad, además de recursos y una constante actualización de los contenidos modulares y perfiles de formación y egreso.
La docencia y su operación, preocupación y ocupación principal de la División, requiere cada vez de mayor claridad en el perfil tanto de ingreso como de egreso de nuestros estudiantes que van cambiando con el tiempo. Estamos ante un contexto que demanda egresados capaces de trabajar en la incertidumbre y la indefinición laboral de un egresado que a diferencia de las generaciones anteriores, que buscaban estabilidad en un solo empleo, deberá ahora enfrentarse a continuos cambios a lo largo de su vida productiva; deberá poseer un espíritu crítico e inquisidor junto con iniciativa, creatividad y cierta disposición a la aventura teórica y académica. Debemos seguir formando egresados con una mente abierta y dispuesta a la experimentación, familiarizada con las nuevas tecnologías y la disposición para aprender el uso de nuevas herramientas. Estudiantes y egresados de licenciatura y posgrados con espíritu crítico, compromiso social, ética profesional y la camiseta de la UAM-X bien puesta a través de características de la docencia que se impulsarían desde la División. Es necesario que la División consolide un enfoque interdisciplinario con gran capacidad para promover el trabajo colaborativo.